Desde que el hombre empezó a beber vino ha utilizado calabazas, cuencos, copas, jarros y cualquier otro tipo de vaso para degustarlo. Anteriormente, los materiales eran muy variados, utilizaban entre otros, cerámica, madera o porcelana. Esto fue hasta que a finales del Siglo XVII y principios del XVIII, en distintos estratos sociales, se dieron cuenta de que estos materiales impedían apreciar todas las cualidades del vino y se comenzó a beber en copas de cristal de Bohemia y de Venecia.

A partir de entonces, la copa de vino ha ido evolucionando de manera directamente proporcional al crecimiento de la cultura del vino; esto gracias principalmente a la casa austriaca Riedel, que fue la primera en estudiar las propiedades de cada vino para crear la copa perfecta que mantenga intactas sus cualidades e incluso permita elevar la experiencia sensorial que éste produce al contacto con el paladar.

Estos son algunos ejemplos de copas Riedel que debemos de utilizar según el vino que degustemos:

1-Vinos de Jerez

Esta copa es de la forma tradicional pero con el cristal mejorado y el pie más alto para evitar calentar el vino. Su forma cónica consigue concentrar todo su aroma.

2- Vinos blancos afrutados

Esta copa está diseñada especialmente para los Chardonnay pero se puede utilizar para cualquier vino blanco afrutado. Su forma consigue que los vinos más jóvenes expresen toda su frescura y los más mayores todos sus aromas minerales.

3- Vinos blancos de Borgoña

Copa diseñada para este tipo de vinos, blancos, secos y aromáticos. Está perfectamente proporcionada para que el vino manifieste todo su variado bouquet sin concentrar demasiado sus aromas.

4- Grands Crus de Borgoña

Esta copa está expuesta en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y ha sido descrita como perfecta para degustar los grandes vinos de Borgoña. Es una copa muy ancha que permite que se desarrollen todos los aromas frutales del vino y también, equilibrar su acidez.

5- Burdeos Grandes Vinos

Copa pensada para destacar las cualidades de estos vinos. El largo recorrido que hace el vino hasta la boca permite que se airee sacando todos sus aromas y consiguiendo intensificar el sabor.

6- Champagne

Las copas de Champagne, de Cava y de otros espumosos son estrechas y largas para conseguir que las burbujas sean sutilmente más suaves y que no se pierdan los aromas.

7- Champagne Cuvée Prestige

Los grandes Champagnes y los grandes Cavas necesitan una copa más especial. Su forma aflautada permite enfatizar su aroma y su textura sin que predominen las burbujas.

8- Vinos Rosados

Las copas para vinos rosados son similares a la de los blancos afrutados. No tienen que ser excesivamente grandes para que no pierda su aroma, ni excesivamente alargadas para que no se aireen en exceso.

9- Sauternes u otros Vinos Blanco Licorosos

Esta es la copa ideal para vinos blancos licorosos  y vinos dulces porque consigue que la acidez se exprese más y la dulzura se equilibre. Al tener la boca cerrada y curva, logra que sus aromas se acentúen.

10- Tintos españoles Crianza, Reserva y Gran Reserva

Las copas para los tintos se han diseñado especialmente para los de la variedad tempranillo. Son altas y con la boca ligeramente cerrada consiguiendo concentrar el aroma sin evitar que el vino se airee. Sin variar la forma, la copa es más grande según el vino, sea crianza, reserva o gran reserva ya que estos últimos necesitan abrirse más.

 

Fuente: Vinarea

 

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